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Cómo hacer una parrillada de carne

Costillas asadas en la parrilla

El verano está a la vuelta de la esquina, los calores van llegando y el momento de quitar las telarañas a la barbacoa está ya cerca. Miles de aficionados al aire libre y al buen comer están pensando ya en cuándo y cómo organizar la que será la primera parrillada de carne del periodo estival.

Algunos, los que puedan, disfrutarán de tan delicioso menú en la barbacoa o parrilla instalada en el jardín de su casita de veraneo, pero el resto nos contentaremos con disfrutar de un día de carnaca, cerveza y buen vino en algún paraje rural adaptado para la ocasión, eso si. Que hay mucho pirata que por querer hacer el explorador termina por quemar medio monte, con la consiguiente multa y disgusto.

Para todos, pero sobre todo para los segundos, entre los que me cuento, quiero dedicar este post en el que os explicamos como hacer una estupenda parrillada de carne.

1. Comprar la carne: El primer paso es, lógicamente, comprar la carne con la que vamos a realizar la barbacoa. Para ello tendremos que saber cuántas personas van a asistir al evento gastronómico y a poder ser sus gustos. Por lo general, los productos más utilizados en las parrilladas son la panceta, el chorizo, la morcilla, salchichas, las costillas de cerdo y como no las chuletillas de cordero. Sin embargo, hay muchas personas que también lo hacen con pollo, chuletas de cerdo … . Yo en este punto soy bastante conservador aunque tengo que reconocer que las alas y los muslos de pollo a la parrilla están de muerte. Aquí os dejo una herramienta que os ayudará a calcular cuánta carne hay que comprar dependiendo de los comensales.
2. Conservar la carne: Una vez que hayamos comprado la carne tendremos que conservarla en lugar frío, a poder ser la nevera, hasta que vayamos a cocinarla. Mi consejo es que como mucho compremos la carne entre dos y tres días antes de hacer la parrillada. Contra menos tiempo tenga la carne, mejor va a estar.
También tenemos que ser conscientes de que la carne no aguanta más de una hora a temperaturas superiores a 30 grados centígrados por lo que el día de la parrillada tendrá que ser conservada en una nevera de mano para que permanezca a la temperatura correcta hasta el momento de su preparación.
También se aconseja lavar bien la carne antes de salarla, pero lo cierto es que nosotros en muy pocos casos lo hacemos y nunca nos ha pasado nada.
3. Seleccionar bien el lugar: Es importante seleccionar un buen sitio para hacer la parrillada. Lo mejor es que esté acondicionado para ello. De otra manera podemos ser multados ya que, por lo general, sólo se permiten hacer parrilladas o barbacoas en ciertos lugares.
4. Preparar el fuego: Es importante preparar un buen fuego. Se puede hacer con leña que encontremos en el suelo o que hayamos recogido con anterioridad pero lo más normal es hacerlo con carbón. Es importante no quedarnos cortos y poner a calentar una buena cantidad de carbón. Es importante moverlo y calentarlo de forma heterogénea para que cuando pongamos la carne no existan zonas más calientes que otras.
5. Limpiar la parrilla: En la mayoría de los casos la parrilla tendrá bastante suciedad, en parte heredada de la última parrillada del verano pasado y en parte por lo que ha ido acumulando en el garaje o trastero. Para ello lo mejor es colocar la parrilla en el fuego y cuando esté caliente frotar la parrilla por ambos lados con un papel. Lo mejor es realizar esta operación antes y después de la parrillada, así evitaremos que acumule suciedad o se oxide.
6. Preparar la carne: Con la parrilla limpia y el fuego en su punto, tendremos que comenzar a preparar la carne. En nuestro caso solemos empezar por la panceta, las salchichas, las costillas, las chuletillas de cordero y finalizamos con los chorizos y las morcillas. A la hora de preparar los chorizos, las salchichas y las morcillas tendremos que pincharlas con un tenedor, palillo o cuchillo para que mientras están en el fuego drenen la grasa y no sean tan indigestos.
A la hora de salar la carne, lo tendremos que hacer antes de ponerla en el fuego. Por lo general, nosotros solemos salar los diferentes productos cárnicos una vez puestos en la parrilla y antes de colocar ésta sobre las brasas.
7. Cocinar la carne: A la hora de cocinar la carne, tendremos que procurar jugar con la altura de la parrilla, al principio y como las brasas estarán emitiendo mucho calor habrá que darle más altura, según las brasas vayan perdiendo calor iremos bajando la parrilla para que la carne se cocine correctamente.
En la mayoría de las ocasiones la grasa que se desprende de la carne suele producir una llama que nos puede llegar a chamuscar los alimentos dispuestos sobre la parrilla. Para evitar esto lo mejor es tener a mano sal o un poco de agua. Tanto una como otra nos ayudarán a disipar las llamas que puedan salir. En nuestro caso, solemos echar sal sobre la llama para apagarla, igual es menos efectiva que el agua y hay que repetir la operación varias veces pero no corres el riesgo de que se te vaya la mano y termines apagando parte de las brasas.
Dependiendo de la carne tendremos que hacerla más o menos. En el caso del cerdo, el cordero y el pollo es mejor que estén bien hechos. Doraditos por fuera e incluso en algunos casos es mejor que esté un poco churruscadito (he dicho un poco) que estén crudos. Si vamos a asar carne de ternera podremos adaptarnos a los gustos de los comensales (muy hecha, poco hecha, al punto,...)
8. Servir la carne: Es fundamental servir la carne según la retiramos de la parrilla, si se enfría perderá toda su gracia. Para ello utilizaremos unas pinzas, que nos permitirán retirar la carne del fuego sin quemarnos las manos.

NOTA: Muchas personas suelen preparar ensaladas para acompañar las diferentes carnes, y lo cierto es que e día de calor ayudan a digerir mejor la carne y nos aportarán ese punto de frescor. Con lechuga o escarola, tomate, cebolla, sal, aceite de oliva y vinagre prepararéis una sencilla y refrescante ensalada.

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