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Cómo lacar una puerta

 

Tal y como sucede con cualquier otro mueble, las puertas también se deterioran con el tiempo. Si queréis ahorraros un dinerillo y renovar las puertas de vuestro hogar, os propongo una solución que requiere unas cuantas horas de vuestro tiempo, pero con la que obtenemos un buen resultado: lacar las puertas.

Comenzamos por proteger las zonas que no queremos pintar con cinta de carrocero. Para ello, forraremos zonas como el pomo de la puerta, la pared que está alrededor de los marcos, la visagra…

Si no queremos llevarnos un disgusto, no debemos olvidar proteger el suelo con plástico o papeles de periódico.

El siguiente paso será lijar la puerta para limar cualquier aspereza y obtener una superficie lisa. Cuando terminemos, retiraremos el polvo que haya quedado en la puerta con un trapo.

Con la ayuda de una brocha aplicaremos esmalte (mezclado con aguarrás sin así lo requiere el fabricante) en las zonas más estrechas y delicadas como el pomo o el marco de la puerta, y seguiremos con el rodillo para aplicarlo en el resto de la puerta. Esperamos unas 8 horas, volvemos a lijar la puerta con mucho cuidado y aplicamos una segunda capa de esmalte.

Otra forma de lacar puertas es empleando imprimación del color que queramos pintar la puerta, esperar 24 horas, lijarla suavemente y aplicar dos capas de pintura para que el color de la puerta quede totalmente uniforme.

Para renovar completamente el aspecto de la puerta, os recomiendo cambiar también la manilla,  ¡el resultado será espectacular!

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