¿Quién inventó la fregona o trapeador?

Fregona La fregona, como el chupa-chups, es rápidamente reconocible como un invento español. No obstante, ese palo básico con un trapo atado a uno de sus extremos es un objeto que se utilizaba con anterioridad en otros países, varios siglos antes. A pesar de todo, la afirmación tiene parte de realidad, dado que el mecanismo que actualmente conocemos -con cubo y escurridor- sí que es una patente española. Pero… ¿quién inventó la fregona o trapeador?

Después de que desde el año 1900 se hubieran registrado diferentes tipos de mopas, el famoso invento con la forma actual fue patentado entre 1957 y 1964 por el ingeniero aeronáutico riojano Manuel Jalón Corominas. Este oficial del ejército del aire había trabajado en el mantenimiento de aviones en EE.UU. durante 12 años. Allí había aprendido a limpiar los motores de los aviones a reacción con una fregona que se escurría mediante un cubo metálico con rodillos mecánicos que oprimían la bayeta al accionar un botón. Este invento también lo había mejorado y modernizado.

Ese fue el objeto que le daría la idea para convertir la fregona en algo mucho más rutinario y funcional, mediante un sencillo sistema que haría evolucionar la mopa, que hasta el momento sólo se había utilizado para extender el agua por el suelo. Así, desarrolló modelos de utilidad nuevos y compró licencias de otros para fabricar su último prototipo. En un primero momento, el invento contó con un cubo metálico y un rodillo, pero no tardó en modificarlo por el famoso cono y las hebras de algodón para la bayeta.

El invento fue patentado como “de invención con novedad internacional” y lo llamaron simplemente lavasuelos. En España pronto se la conocería como fregona, aunque, dependiendo del país en el que se encontrara recibiría un nombre distinto. De este modo, en Hispanoamérica se la conoce como trapeador o lampazo.

La primera fregona se vendería a través de su empresa, Manufacturas Rodex. Una factoría que fundó junto a su socio Manuel Bellvis González, con el que durante años se disputó la autoría del provechoso invento, pese a que la Audiencia Nacional diera la razón al primero.

No está de más señalar de nuevo que, previo a Corominas, ya existían palos de madera unidos a mochos. No en vano, los primeros datan, por lo menos, del siglo XV.